¿TENGO UNA CONTRACTURA?

SIGAMOS EXPLICANDO PATOLOGÍAS… LA TÍPICA CONTRACTURA

Me duele la espalda y creo que tengo una contractura.

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La mayoría de veces este auto diagnóstico es correcto, no porque todos los dolores sean ocasionados por ellas, si no porque están presentes en la mayoría de problemas músculo-esqueléticos.

Vamos a partir de la definición de contractura:

 Estado de rigidez o de contracción permanente, involuntaria y duradera de uno o más músculos.”

Si nos fijamos estamos hablando de una situación en la que no tenemos control de aquello que usamos para mover las diferentes partes de nuestro cuerpo, o sea, aparece de manera involuntaria y se mantiene en el tiempo de manera indeterminada, muchas veces relacionado con la lesión o causa que la haya originado.

¿Y por qué aparecen las contracturas?

 A ver, las causas son múltiples, desde problemas de tensión, malas posiciones, malos gestos, sobreesfuerzos, estrés, accidentes de tráfico, etc. Vamos un sin fin de causas posibles e imaginables.

Lo que me gustaría dejar claro es la principal función de la contractura en el cuerpo, el por qué el cuerpo hace aparecer esas contracturas tan molestas… su principal objetivo es la PROTECCIÓN, básicamente busca inmovilizar una zona (como cuando has tenido un accidente de tráfico y te ponen el típico collarín) con el fin de que no se siga “dañando” por decirlo de alguna manera.

¿Entonces las contracturas son buenas?

Buenas, buenas no se podría decir que lo son, yo no he dicho eso, simplemente he dicho que ese es el objetivo del cuerpo. La idea es buena, tenemos un segmento del cuerpo que duele y entonces creo mi propio collarín o faja o lo que sea… no está mal, ¿verdad?

El problema aparece cuando esa contractura se mantiene en el tiempo y nos empieza a “incordiar” de manera irritante, eso nos lleva al dolor y el dolor nos lleva a movernos menos, lo cual nos va a hacer entrar en un círculo vicioso de dolor e inmovilización, y ahí es donde esa contractura se puede mantener en el tiempo.

Este último punto es el más importante de todos, la contractura nos limita la movilidad y eso es lo que nos perpetúa el problema y el dolor. La función del fisioterapeuta es quitar esa contractura para que podamos recuperar la movilidad, ya sea del segmento o de la parte del cuerpo que “nos haya inmovilizado” y así poder solucionar el problema.

 Concluyendo…

Las contracturas tienen su fin en el cuerpo, pero ignorarlas y dejarlas mucho tiempo, incluso tratarlas sólo con medicación, la mayoría de las veces no va a hacer que mejoren por sí solas y ahí es donde entramos nosotros, vuestros amigos los fisioterapeutas, con todo nuestro abanico de técnicas para poder tratar ese problema y aconsejaros en cual es la mejor solución para cada caso.

Espero que os haya sido de ayuda.

PD: En este post he decidido hablar de la “típica” contractura de espalda o de origen músculo-esquelético que solemos sufrir casi todo el mundo, pero existen otros muchos orígenes que ocasionan este problema, a veces mucho más serios, no he querido abordarlos en esta ocasión porque prefiero dejarlos para más adelante.

 David Hernández Guillén

Fisioterapeuta y Osteópata.

Prof. Asociado EU Fisioterapia de Valencia.

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