Conocemos un poco más el TDAH. ¿Lo padece mi hij@?

Según Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales), es una publicación realizada por la  Asociación Americana de Psiquiatría

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por:

A- Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo

B- Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.

  1. Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (por ejemplo, en casa, en el colegio o el trabajo; con los amigos o familiares; en otras actividades).
  2. Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la calidad de los mismos.
  3. Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, intoxicación o abstinencia de sustancias).

Pero no nos confundamos, no todas las personas que presentan alguno de estos tres síntomas se diagnostican de TDAH.

¿Cuándo se considerará un trastorno?

Pues según la frecuencia y la intensidad de los mismos, comparado con la conducta de otros niños de su misma edad, y además que interfiera en su vida cotidiana ya sea en clase, en el parque con los amigos, en el colegio, es decir, en cualquier ámbito de su vida.

Estos tres síntomas provocan un deterioro psicológico, social y/o educativo. Pero no toda persona diagnosticada de TDAH va a manifestar hiperactividad, impulsividad e inatención, ya que, se ha visto que, este síndrome se manifiesta con tres posibles variantes:

– TDAH de predominio hiperactivo-impulsivo

– TDAH de predominio inatento

– TDAH de tipo combinado

¿Qué puede hacerme pensar que mi niño/a puede sufrir un TDAH?

Como padres, debemos buscar ayuda profesional cuando creamos que la conducta de nuestro hijo no es la adecuada comparándola con la de sus amiguitos o sus primos (de la misma edad) o cuando veamos que le está afectando a otras áreas de su vida (falta de amigos, problemas escolares, peleas, enfados y ansiedad…)

Es importante acudir a un profesional sanitario que valore si realmente existe un trastorno o no. Los profesionales médicos y psicológicos nos orientarán y ayudarán en el proceso.

Dependiendo de la edad podemos pensar que existe un riesgo cuando:

– En edad preescolar el niño se muestre muy movido y, a la vez, imprudente, cambiando de juego constantemente sin entretenerse en nada y sin obedecer.

– El niño en edad escolar tenga dificultad para adquirir hábitos de higiene y académicos. Sea muy descuidado con la higiene de las tareas escolares, presentándolas sucias y desordenadas, no sea capaz de llevar un orden en las tareas no finalizando ninguna.  Se muestre impulsivo intentando  realizar tareas antes incluso de la finalización de la explicación. Se distraiga continuamente, se le olvide el material escolar, hacer los deberes,…tenga problemas de relación con los compañeros, entrando fácilmente en conflictos y peleas.

– El adolescente es posible que ya no presente hiperactividad motriz pero no deje de mover las piernas, los brazos, juguetee con pequeños objetos entre los dedos. No atienda a clase. Se muestre impulsivo sin ver los efectos futuros de su conducta. Tenga dificultades para controlar el tiempo para hacer tareas o actividades. No establezca prioridades y tenga dificultades de organización y planificación. Tenga peleas con compañeros, maestros y padres de manera continua.

Estas son las conductas pero ¿por qué ocurren?

Russell Barkley (1994 y 1997) define el TDAH como un trastorno del sistema ejecutivo del cerebro que provoca problemas en las conducta del niño disminuyendo su capacidad de guiar su comportamiento para la realización de acciones en el futuro, así como la autorregulación del afecto y la motivación.

El sistema ejecutivo que es el que nos permite controlar nuestro comportamiento, planificar nuestras acciones, prever el resultado de éstas, anticipar el futuro.

¿Qué puedo hacer si mi hijo tiene un diagnóstico de TDAH?

Es importante valorar la gravedad de los síntomas del TDAH para poder implementar un correcto tratamiento.

EL TDAH tiene un fuerte componente genético (hasta el 80% de los casos diagnosticados presenta un familiar con características  similares) pero también se ve afectado por el entorno que puede mejorar la evolución del trastorno, por eso es tan importante intervenir también con los padres y maestros.

El tratamiento, según la gravedad de los síntomas, puede ser farmacológico pero, además, también psicológico y psicopedagógico

– Si los síntomas son leves o moderados, es aconsejable realizar un tratamiento de formación para los padres y maestros, y terapia psicológica con el niño.

– Si los síntomas son graves, provocan graves deficiencias en las áreas social, psicológica y académica, el tratamiento de primera línea será el farmacológico pero siempre acompañado de terapia psicológica que trabaje las habilidades sociales, la educación emocional y la terapia cognitivo conductual.

A continuación presento algunas pautas para trabajar en casa con nuestros niños y no importa si están diagnosticados de TDAH o no, pues les ayudarán a centrarse en las tareas y mantener un orden:

– Pedir que te repitan las instrucciones de la tarea que debe realizar

– Anotar en una libreta aquello que necesite recordar, cada tema en distintas secciones y llevar siempre la libreta contigo.

– Escribir notas recordatorias y colocarlas en lugares visibles (frigorífico, espejo, armario).

– Crear una rutina diaria y utilizar alarmas (despertador, móvil).

– Elaborar una lista con lo que necesita hacer.

– Elaborar un calendario para realizar las tareas.

– Dividir las tareas en pequeños grupos.

– Fijar una fecha o una hora límite para cada tarea.

– Asegurarse de que las terminas.

– Trabajar en un lugar silencioso.

– No hacer varias cosas a la vez. Empezar una tarea cuando ya haya terminado la anterior.

– Hacer pequeños descansos entre las tareas

– Hacer ejercicio, seguir una dieta equilibrada, dormir suficientes horas.

BENEFICIOS DEL MASAJE INFANTIL

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El masaje infantil está tomando mucha importancia en los últimos años y no es por casualidad, ya que esta técnica proporciona muchos beneficios tanto a los niños como a los padres.

El masaje infantil tiene una gran tradición en muchas culturas, sobre todo, en la India donde las madres masajean a sus bebés desde antiguo.

En la actualidad, el masaje infantil se nutre tanto de las técnicas del masaje oriental  como de movimientos de reflexología y del masaje nórdico, consiguiendo así, estimular la totalidad del cuerpo y los sentidos del bebé.

Los beneficios de esta técnica repercuten a nivel fisiológico y psicoemocional siendo una técnica muy completa que cubre todo el ser de la persona.

A nivel fisiológico el tacto es fundamental para integrar la información procedente del exterior favoreciendo además el proceso de mielinización que se produce en los primeros años de vida. El sistema hormonal se ve afectado positivamente también, ya que se libera endorfinas.

El momento del masaje provoca una situación de tranquilidad manteniendo el equilibrio del sistema inmunológico, además de proporcionar seguridad emocional que redundará en beneficios psicoemocionales como autoconfianza, auto seguridad y fortalecimiento de los lazos entre padres e hijos.

Durante los primeros mese de vida el sistema gastrointestinal aún no está maduro por lo que es común la presencia de cólicos y gases. El masaje ayuda a este proceso de maduración  y a su regulación.

También ayuda a la regulación del sistema respiratorio cuando el masaje es dado en la zona del pecho y espalda.

Aporta mayor cantidad de oxígeno a la sangre y los movimientos ayudan tanto a relajar como a tonificar la musculatura.

Pero, además de todos estos beneficios fisiológicos, también aparecen beneficios a nivel emocional y psicológic

Con el masaje infantil disfrutaremos de un tiempo de intimidad con nuestro hijo que le ayudará a tomar conciencia de su cuerpo, sus límites, su relación con el exterior. Ayudará a conocer los límites, también, de los demás, respetándolos. Le dará confianza, seguridad y autoestima consiguiendo equilibrio emocional.

El masaje es un acto de comunicación entre padres e hijos. Esta comunicación, sin palabras, sólo con tacto y miradas, sonrisas y caricias, nutrirá los lazos de unión de la familia provocando también en el adulto la aparición y mantenimiento de vínculos afectivos que impedirán que exista mayor probabilidad de abandono físico o emocional.

Esta técnica no es exclusiva de madres e hijos, también el padre tiene un papel fundamental en el proceso, por lo que es sumamente importante que esta técnica sea aplicada tanto por las madres como por los padres, ya que los beneficios también los vivirán ellos.  Y tampoco es exclusiva para los bebés dado que, aunque es importante empezar con las técnicas incluso en recién nacidos de días, los movimientos se pueden prolongar durante toda la infancia consiguiendo, así mantener los beneficios obtenidos y prolongarlos durante toda la vida adulta de nuestros hijos consiguiendo formar a personas con empatía, respetuosas con los demás y con ellos mismos y con mayor estabilidad emocional.

 

Inmaculada Costa Ortí 

Psicóloga (CV 06919)

 

 

¿DEBERÍA IR AL PSICÓLOGO?

POSTPSICOLOGO¿De verdad necesito ir a un psicólogo? ¿Lo he pensado bien? Yo no estoy loca así que no lo necesito.

Podría quedar con una amiga… ¡Sí! ¡Con Olga! Puedo quedar con ella y tomar un café y contarle los problemas que tengo. Así me desahogo y saco fuera todo lo que me agobia.

Me ahorraría algo de dinero ya que la “sesión” valdría lo que vale un café….Me desahogo, estoy a gusto con una amiga y, además, barato….. ¿Qué más puedo pedir?

Olga me aconsejará desde el cariño y el afecto que me tiene. Después de todo, ella es mi mejor amiga y me conoce muy bien.

Pero… ¿es eso suficiente? ¿Realmente puedo solucionar mis problemas de esta manera?

Veamos… puede que… en un caso puntual, esto me sirva, pero…. ¿y si mi problema es de autoestima o tengo una depresión? o ¡puede que tenga ideas equivocadas y me comporte de una manera que no entiendo porque no soy capaz de hacerlo de otra forma! ¡Puede que no sepa relacionarme bien y que mis habilidades sociales no sean adecuadas!

Tal vez debería pensar en acudir a un psicólogo. En realidad no es que esté loca sino que no soy feliz conmigo misma, con mi vida…

Tal vez el problema sea algo mío, interno, o, tal vez, venga del exterior.

Tal vez sea algo que no sepa cómo afrontar, algo que me supere, algo que me hace sentir mal no sólo un día sino que me hace sentir mal un día tras otro, tras otro, tras otro….

Tal vez necesite algo más que desahogarme. Buscar una solución que mejore mi visión de mi misma, de los demás, que mejore mi calidad de vida, que me haga ser feliz.

Tal vez sí necesite acudir a un psicólogo. Después de todo, un psicólogo es un profesional experto en los mecanismos de la conducta y en el funcionamiento mental y emocional del ser humano.

El psicólogo conoce técnicas específicas para modificar esos comportamientos y pensamientos que me afectan, que me hacen sentir mal e infeliz.

Y ahora tengo que pensar… ¿Qué prefiero? ¿Un desahogo puntual o una solución duradera que me ayude a entender y afrontar mis problemas actuales y los que puedan venir en el futuro?