¿QUÉ SON LOS CALAMBRES?

¿Qué son los calambres?

Que tire la primera piedra quien no haya tenido un calambre en su vida. Ese “placer” de tirarse al suelo a mitad de la noche gritando y nombrando improperios mientras tu pareja te mira pensando que estás poseído. A la vez que, con poco éxito, intentamos hacer cualquier cosa para que ese dolor cese lo antes posible.

El calambre es, básicamente, una contracción violenta de un músculo, de carácter involuntario y aparición brusca. Suele aparecer ante un esfuerzo de alta intensidad, normalmente haciendo ejercicio, pero también es común su aparición a mitad de la noche.

No está clara su causa… lo más común es asociarlo a sobreesfuerzos, o a una pérdida de electrolitos sobretodo en el verano, acompañándose o no de ejercicio. También suelen aparecer ante patologías más serias, como ciertas enfermedades de los nervios o ante un fallo renal. En estos casos más graves, los calambres suelen ser un síntoma que se repite sin causa aparente, siendo necesaria la investigación médica pertienente.

Ante los calambres hay dos cosas que podríamos hacer, prevenir o actuar.

Se puede intentar prevenir de dos maneras: la primera sería realizar un ejercicio moderado, con una buena evolución y con una buena fase de calentamiento y de enfriamiento; la segunda sería tener una correcta hidratación en verano y aún más si se hace ejercicio, no limitándose a sólo beber agua. El uso de bebidas isotónicas (y no voy a entrar en marcas) nos ayudará a suplir esa pérdida y mantener un correcto equilibrio electrolítico.

Y falta actuar ante un calambre… bueno, la actuación es simple, hay que intentar estirar el músculo afectado por el calambre, aunque resulte doloroso en ese mismo momento. Por lo demás, las molestias suelen durar unas 24 horas, con una recuperación completa tras este tiempo.

Sin duda, much@s conoceréis esta sensación de la que he hablado, y si no la conocéis… qué suerte tenéis.

David Hernández Guillén

Fisioterapeuta

Prof. Asociado Univ. Valencia

Me han detectado una protrusión… ¿Y ahora qué?

Después de un buen tiempo, donde ha imperado la formación antes que la devoción, vamos a retomar el tema de los posts desde la Clínica I+D, empezando por el tema de las controvertidas protusiones.

La protrusión es una lesión que se ha utilizado en múltiples ocasiones como diagnóstico principal para diagnosticar dolencias osteomusculares de espalda. Se suele detectar tras realizar una resonancia magnética, en donde se observa un abombamiento anormal del disco que se encuentra situado entre las vértebras. Estos discos se encuentran por toda nuestra columna y tienen una función de amortiguar los impactos y de ayudar al movimiento de nuestro tronco.En el supuesto de que esta patología continuara evolucionando y se abombara más, entonces estaríamos hablando de una hernia, pero esa es otra historia.

Lo primero que hay que aclarar es que no parece existir evidencia entre dolor cervical o lumbar y la presencia de protrusiones1. Han sido (y serán) múltiples las ocasiones en las que hallar una protrusión es la única justificación que se utiliza para diagnosticar una dolencia en la zona cervical o lumbar sobretodo, no siendo así del todo correcto.

¿Entonces por qué me dicen que mi dolor es debido a la presencia de la protrusión?

En ocasiones, los profesionales sanitarios, al observar una imagen, lo que hacemos es buscar alteraciones de la normalidad, y la presencia de una protrusión no se suele ajustara lo que se considera normal. El fallo en esta situación, radica en que se suele olvidar preguntar cosas tan importantes al paciente como los hábitos diarios, de ejercicios, laborales, etc., los cuales, sí que suelen tener una relación más directa con el dolor que la presencia de una protrusión2.

Me gustaría utilizar un punto de vista algo menos preocupante, a mí me gusta ver la protrusión más que como una lesión simplemente como una degeneración normal asociada a la edad y al desgaste típico laboral/deportivo. Viéndolo así, nos puede ayudar a quitarle importancia a este concepto tan a menudo mal utilizado.

Por último, remarcar que lo más importante ante una protrusión es no alarmarse, ya que el dolor puede tener otras muchas causas. También se podría dar el caso de que la protrusión ya estuviera presente antes que apareciera el dolor y que fuera asintomática, o sea, que no doliera. Si aun así vemos que es algo que nos puede preocupar en exceso, mi recomendación siempre será el acudir a vuestro fisioterapeuta de confianza el cual, sin lugar a dudar, estará encantado de ayudaros.

Espero haber servido de ayuda sobre este tema.

David Hernández Guillén

Fisioterapeuta Clínica I+D

  1. Quiroz-Moreno R, Lezama-Suarez G, Gomez-Jimenez C. Alteraciones discales de columna lumbar identificadas por resonancia magntica en trabajadores asintomticos. Revista Mdica del Instituto Mexicano del Seguro Social. 2008;46(2).
  2. Salinas-Asensio M. Relacin entre los hbitos de vida y algunos parmetros inflamatorios y oxidativos en pacientes con patologa osteomuscular. . 2017.