¿Qué es la fragilidad en la persona mayor?

FRAGILIDAD… Hace relativamente poco que descubrí término, el cual no me resultaba para nada familiar, al menos aplicado en el contexto de las personas mayores.

De todos es sabido que considerar algo frágil nos supone pensar que es delicado, débil, con facilidad a que se rompa, etc. El problema es que al extrapolarlo al ser humano parece no cuadrar bien.

Cuando hablamos de esa fragilidad que nos afecta, estamos refiriéndonos a un estado o una fase previa a la fase de dependencia (cuando por nuestra edad vamos a necesitar de asistencia de terceras personas).

¿Cómo podemos identificarla?

Es común en esta fase que aparezca pérdida de peso no voluntaria, disminución de la actividad física, disminución de la velocidad de la marcha, pérdida de fuerza y tendencia a cansarse con facilidad. Aunque queda decir que no son los únicos síntomas.

Entonces… ¿se puede considerar una enfermedad?

La respuesta es no, simplemente es un estado o fase por el que solemos pasar, en mayor o menor medida.

¿Y cómo se puede evitar?

Más que evitar, el objetivo es paliar. Hemos de intentar llegar de la mejor forma posible.

Ahí es donde entra el ejercicio físico. Cuanto mejor físicamente estemos cuando lleguemos a esta fase, menos intensa será y más tarde llegará.

Por eso puedes contar con Clínica I más D, con el diagnóstico personalizado y el asesoramiento debido podremos trabajar diferentes pautas y ejercicios para sobrellevar la travesía con un mayor bienestar y siempre intentando aumentar la calidad de vida.

Puedes contactar con nosotros que estaremos encantados de atenderte y proporcionarte información más detallada sobre este tema o cualquier otro que te interese.

 

Ya que estamos…¿Cuándo debería acudir al fisioterapeuta?

fisioterapeutaEsa es otra de tantas preguntas (y ya llevamos unas cuantas) que me suelen preguntar los pacientes.

La primera respuesta que podría dar es simple: “acude al fisioterapeuta cuando te duela”.

Mira tú que respuesta tan rápida y simplificada, pero… ¿dónde está el margen de ese dolor?

Vamos a aclararlo un poco, el dolor es algo bueno, aunque desagradable, es algo que utiliza nuestro cuerpo para decirnos que tenemos una cosa dentro de nuestro que no funciona bien, como esas lucecitas de los coches que se encienden cuando aparece algún problema en el motor o en otra parte, más o menos. Cuando aparecen sabemos que tenemos que hacer algo.

¿Entonces me estás diciendo que nada más me duela ya tengo que ir al fisio?

Bueno, tampoco es eso, si fuera así no saldrías de la clínica, ya que siempre nos duelen cosas, eso es lo normal.

Yo le explico a mis pacientes que si un dolor persiste más de una semana es que pasa algo serio que el mismo cuerpo no ha podido solucionar, la mayoría de dolores son temporales y somos capaces de “repararlos” por nosotros mismos.

Si un dolor persiste, o sea, si esa lucecita de nuestro control de mandos no se apaga durante ese tiempo, es entonces donde vuestro amigo el fisioterapeuta os puede echar una mano (literalmente).

Espero haberos sido de ayuda.

David Hernández Guillén

Fisioterapeuta y Osteópata

Prof. Asociado U.V. Fisioterapia

REFLEXIONANDO: RELACIÓN PESO Y DOLOR

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Verás, es que me han dicho que para recuperarme de mi lumbago tengo que perder peso…

Bueno, quien dice lumbago puede decir también dolor en la rodilla, tobillos, etc… simplemente lo vamos a poner como ejemplo.

Esta cuestión la he escuchado más de dos veces en la consulta, pero… ¿es cierta?

Pues voy a tener que dar una respuesta ambigua, sí y no.

Sí es cierta porque un sobrepeso supone más esfuerzo al cuerpo para moverse y mayor sufrimiento en las articulaciones, con lo cual, si existe un sitio X en el cuerpo, normalmente situado de tronco para abajo, que esté lesionado (inflamado, desgastado,…) ese sobrepeso va a actuar de manera negativa en su recuperación.

Y no, no es cierta, porque el dolor no se puede asociar al sobrepeso (solamente).

Vamos a poner dos supuestos:

  • Primer supuesto: luchador de sumo… persona de elevado peso al que le debería doler algo.
  • Segundo supuesto: jovencit@ de 47 kilos “monísim@ de la muerte” donde se supone que al no tener sobrepeso no tendría dolor.

Estas dos afirmaciones no se pueden dar como buenas.

En el primer caso estamos planteando una persona deportista, sí, con sobrepeso, pero que entrena a diario y podría asegurar que no debería tener dolor (sin contar dolores de su práctica deportiva, aunque ese es otro tema).

En el segundo podría existir o no dolor, dependiendo del ritmo de vida que llevara, si practica o no ejercicio a lo largo de la semana, ya que aunque pese poco, si es una persona sedentaria va a ser más común la aparición de dolores varios que en una persona de la misma fisionomía pero que suela practicar deporte de manera regular.

Si nos damos cuenta podemos deducir que antes va a aparecer dolor por el sobrepeso, la causa principal de esos dolores podría estar más asociada a la falta de ejercicio que por tener sobrepeso, aunque todos sabemos que normalmente una persona que realice ejercicio regular y más o menos coma bien, no va a tener sobrepeso.

 ¿Entonces no tengo que perder peso para recuperarme?

Yo no he dicho eso, yo os animo a practicar ejercicio de manera regular, quizás 2 ó 3 veces a la semana, sin pasarse y, si le dais tiempo al cuerpo, lleváis una alimentación sana os aseguro que el sobrepeso no será un problema para que os podáis recuperar mejor de la lesión.

Espero que os haya servido de algo mi reflexión.

David Hernández Guillén

Fisioterpeuta y Osteópata.

Prof. Asociado EU Fisioterapia de Valencia.