No pain, no gain. Sin dolor, no hay progreso

Hoy vamos a dedicar un  espacio de tiempo a  esa sensación tan agridulce de “trabajo bien realizado” que, sin lugar a dudas, todos  hemos sufrido alguna vez en nuestras carnes al hacer ejercicio y siempre nos lleva a la misma e inequívoca conclusión “que mal estoy físicamente”, LAS AGUJETAS.

A lo largo del tiempo han existido diferentes teorías sobre el origen de las agujetas y  la causa de su aparición, desde la acumulación de ácido láctico ,hasta la cristalización del mismo entre las fibras musculares. Parece que el avance de las técnicas ha concluido que se debe a una destructuración y daño tisular de las fibras contráctiles  a nivel de fascículo muscular que, para que nos entendamos, únicamente es apreciable a través de microscopio.

Este daño producido en el musculo se presenta a las 24-72 h tras la realización del ejercicio. En contra de lo que podemos imaginar, las llamadas micro roturas musculares se producen en la fase excéntrica del ejercicio, que es cuando dejamos el peso o volvemos a la posición de inicio del ejercicio de manera lenta y controlada.

Y aquí la explicación del titulo del  del articulo, la aparición de la microrotura responde a la necesidad del cuerpo de generar o construir  nuevas fibras mas grandes y potentes para soportar mejor el ejercicio realizado ya que ha percibido que este superaba sus posibilidades actuales, con el efecto estético de conseguir un musculo con mas tono y si te esfuerzas mucho mucho  y acompañas de una buena dieta, un musculo mas grande.

Qué hacer entonces con las agujetas?

  • La mejor forma de evitar las agujetas es ¡seguir entrenando! Eso sí, siempre después de dejar al menos 48 horas para que el músculo se recupere. Con el tiempo hay una adaptación y ya no se producen agujetas.
  • Calentar o estirar no evita las agujetas. De hecho, los estiramientos por sí solos pueden producir agujetas. Recuerda la primera vez que hiciste yoga.
  • Es un error tomar ibuprofeno u otros antiinflamatorios. Necesitas la inflamación para que tus músculos se reparen. Si te duele mucho, toma una aspirina.
  • Come y bebe. Tus músculos necesitan proteínas, carbohidratos y agua después del ejercicio.
  • El hielo no funciona. Si acaso, lo contrario: una sauna puede ayudar a que aumente la circulación de sangre y las agujetas duelan menos.
  • En cualquier caso, la mejor forma de acabar con el dolor del as agujetas es esperar dos días.

Nunca falla!!!

¿QUÉ SON LOS CALAMBRES?

¿Qué son los calambres?

Que tire la primera piedra quien no haya tenido un calambre en su vida. Ese “placer” de tirarse al suelo a mitad de la noche gritando y nombrando improperios mientras tu pareja te mira pensando que estás poseído. A la vez que, con poco éxito, intentamos hacer cualquier cosa para que ese dolor cese lo antes posible.

El calambre es, básicamente, una contracción violenta de un músculo, de carácter involuntario y aparición brusca. Suele aparecer ante un esfuerzo de alta intensidad, normalmente haciendo ejercicio, pero también es común su aparición a mitad de la noche.

No está clara su causa… lo más común es asociarlo a sobreesfuerzos, o a una pérdida de electrolitos sobretodo en el verano, acompañándose o no de ejercicio. También suelen aparecer ante patologías más serias, como ciertas enfermedades de los nervios o ante un fallo renal. En estos casos más graves, los calambres suelen ser un síntoma que se repite sin causa aparente, siendo necesaria la investigación médica pertienente.

Ante los calambres hay dos cosas que podríamos hacer, prevenir o actuar.

Se puede intentar prevenir de dos maneras: la primera sería realizar un ejercicio moderado, con una buena evolución y con una buena fase de calentamiento y de enfriamiento; la segunda sería tener una correcta hidratación en verano y aún más si se hace ejercicio, no limitándose a sólo beber agua. El uso de bebidas isotónicas (y no voy a entrar en marcas) nos ayudará a suplir esa pérdida y mantener un correcto equilibrio electrolítico.

Y falta actuar ante un calambre… bueno, la actuación es simple, hay que intentar estirar el músculo afectado por el calambre, aunque resulte doloroso en ese mismo momento. Por lo demás, las molestias suelen durar unas 24 horas, con una recuperación completa tras este tiempo.

Sin duda, much@s conoceréis esta sensación de la que he hablado, y si no la conocéis… qué suerte tenéis.

David Hernández Guillén

Fisioterapeuta

Prof. Asociado Univ. Valencia